Las ayudas sociales tienen en su origen la necesidad imperante de un gobierno de corte populista por ganar votos a través del otorgamiento de favores a las masas

Por su interés reseñamos el siguiente artículo de Vanessa Novoa en Anarcocapitalismo Venezuela:

Dame,dameLas ayudas sociales tienen en su origen la necesidad imperante de un gobierno de corte populista por ganar votos a través del otorgamiento de favores a las masas, sin necesidad de tener que resolver la problemática de raíz. El Estado  les da beneficios pagados con dinero público y estos, a su vez, le dan al populista todos los votos y apoyo que necesita para mantenerse en el poder. Es un convenio de ganar-ganar, donde sale perjudicada la economía del país (que al tener que soportar el exceso de gasto se vuelve débil, la inflación aumenta y con ella los precios de los productos) y el sector trabajador que sostiene esa economía (que ve detenido su progreso y penalizado su esfuerzo y su trabajo por los impuestos, los controles y las acusaciones descaradas del populista).

Las ayudas sociales engendran sociedades parasitarias. Pobres felices. Pobres que jamás dejarán de ser pobres, porque desde su posición de pobres pueden obtener todos los favores que quieran sin mover un dedo por ello, excepto claro: el dedo que vota. La pobreza es premiada e incentivada, es siempre una consecuencia de lo que hicieron otros -según la doctrina populista- y por lo tanto no se les puede exigir que trabajen, así sean adultos sanos, fuertes y completos.

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