“El estado del bienestar se ha convertido en la nueva religión de la que emanan los principios “morales” de nuestro tiempo”

El estado del bienestar se ha convertido en la nueva religión de la que emanan los principios “morales” de nuestro tiempo. Desposee a los ciudadanos de su propiedad, su independencia y, en última instancia, su libertad personal. A cambio promete seguridad material y la distribución equitativa tanto de resultados como de responsabilidades. De hecho, se construye una prisión social: el estado de bienestar proveedor.

Esta prisión no requiere celdas con barrotes ni muros con alambradas. El miedo a la libertad responsable es el que recluye a las personas. Porque estas ya no quieren la libertad personal sino congratularse en la supuesta seguridad y comodidad proporcionadas por el estado.

El ejercicio de la libertad, efectivamente, es agotador: es necesario vivirla con un estilo de vida más esforzado, más alerta (Roland Baader). Por eso el sueño de muchos de nuestros contemporáneos es un gobierno fuerte que les administre, aunque les incapacite, absorbidos en la vorágine de leyes y mandatos nacidos de un estado hipertrofiado. Este despotismo democrático alivia al individuo de la molestia de pensar por sí mismos y de la asunción de las cargas de la propia vida. Las personas y sus destinos dependen del amor viciado de los funcionarios del estado de bienestar. Su moral también.

Luis I. Gómez

Share with:

Seo wordpress plugin by www.seowizard.org.